Sorbites llegaba para abrir un espacio nuevo dentro del universo de los helados mini: pequeñas bolas de sorbete, listas para disfrutar de una forma diferente.
El reto era presentar una propuesta desconocida y conseguir que se entendiera de un vistazo. Crear una marca con suficiente personalidad para llamar la atención en el lineal, pero también con la claridad necesaria para conquistar a distribuidores, mayoristas y grandes superficies.
Necesitábamos transformar la novedad en deseo. Construir un packaging capaz de explicar el producto, diferenciar sus sabores y demostrar que, a veces, las ideas más refrescantes también vienen en formato pequeño.