En Grefusa iba todo genial, pero detectamos un problema. Nuestras acciones en el mundo gaming, entretenimiento y fútbol nos situaban como líderes dentro del público joven masculino. Debíamos abrir nuevos territorios de comunicación más cercanos al target femenino y la moda urbana era uno de los más interesantes.
El handicap era de tono. Grefusa, con Grefusito a la cabeza, tienen difícil encaje con un mundo donde la estética y la imagen lo es todo. Necesitábamos un gran prescriptor para hacerlo y una gran idea.