Vimos la posibilidad de significar algo para al consumidor más allá de la hamburguesa, buscando no solo que vinieran a probarnos una vez, como hacían con el resto de hamburgueserías, sino conseguir que volviesen.
Partimos de una anécdota de los orígenes del negocio que mostraba la verdad de la marca. Y es que el fundador de SFB originalmente, tenía un bar de copas. La hamburguesería surgió tras la “pillería” del dueño de comprar el local de enfrente para que no pudieran hacerle la competencia.
Como el nombre del local indicaba desde sus orígenes tenían “Mucha Calle”.